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El secretario General de AMAP realizó un recorrido por temas claves de la actualidad médico-gremial


[24/05/2019]
Además de hacer una descripción de las acciones del sindicato, analizó la realidad del médico residente, la situación del trabajo registrado y se refirió a la ampliación de las incumbencias de las obstétricas

II Congreso Nacional de Salud de la COMRA, 9 de mayo de 2019
Mesa “Gremialismo Médico: Panorama Federal”
Ponencia: Dr. Héctor Garín, secretario General de la AMAP

Sobre la AMAP
La AMAP está estructurada, dentro del modelo sindical argentino, como una asociación de primer grado. Por la Ley de Asociaciones Sindicales hay tres tipos de entidades: las de primer grado, que son las asociaciones que afilian personas- en el caso de la AMAP, afilia a médicos-; las de segundo grado, que son las federaciones que nuclean a las asociaciones, y las de tercer grado, que son las confederaciones que afilian a las federaciones. En esta estructura base las asociaciones sindicales pueden o no tener personería o inscripción gremial.
Hago alusión a la diferencia que existe entre gremio y sindicato. Los gremios son una unión de personas que buscan algún bien común, por ejemplo una cámara es un gremio; en cambio, los sindicatos lo que tienen es que el órgano de contralor es el Ministerio de Trabajo (actualmente, degradado a secretaría de Trabajo). Los que no poseen inscripción o personería gremial, a lo sumo podrán estar en contacto con la Inspección General de Justicia (IGJ). Los gremios no pueden realizar las tareas que son propias de los sindicatos.
Uno de los derechos exclusivos de los sindicatos con personería gremial es la representación colectiva, es decir, que no solo representa a sus afiliados sino también a todo el colectivo. En el caso de la AMAP, representa a todos los médicos que trabajan en Capital Federal del sector privado ya que tiene personería gremial para esa jurisdicción e inscripción gremial para el resto del país. Además, puede fijar los aportes, ejercer medidas de acción directa como generar una huelga, y tener una obra social, que para eso se necesita que la entidad tenga personería y haber firmado convenios colectivos de trabajo como es nuestro caso.
Los simplemente inscriptos pueden representar, en teoría, exclusivamente a sus afiliados, pero de no existir una entidad con personería gremial, en general, también puede actuar sobre el colectivo. En realidad, quienes no tengan ningún registro como sindicato no podrían hacerlo. Este es el caso de algunas sociedades científicas que aunque dicen tener un secretario gremial, no poseen personería ni inscripción gremial ni un estatuto como lo establece la Ley de Asociaciones Sindicales, y esa secretaría gremial no tiene una existencia real.

Monotributo vs. Trabajo registrado
Es necesario clarificar que significa ser un empleado monotributista o uno en relación de dependencia. Los sindicatos, en general, representan a las personas que trabajan en relación de dependencia; sin embrago, en la AMAP tenemos muchos afiliados que son monotributistas. Una de las luchas por las que trabajamos es para que todos los que son monotributistas pasen a ser trabajadores registrados.
A los médicos monotributistas los denominamos los médicos sin, ya que no tienen paritarias, aguinaldo, vacaciones pagas, licencias ni ART. En los inicios de la AMAP nos encontramos con que algunas instituciones médicas, como Galeno y Swiss Medical, hacía siete años que no le aumentaban los sueldos a los monotributistas. Desde el 2001 al 2007, prácticamente, no habían tenido ningún aumento salarial a diferencia de los empleados de Fatsa que, por supuesto, percibían los incrementos que surgían de la paritaria. Esta irregularidad se debía a que no existía ningún convenio colectivo de trabajo firmado con la cámara.
El no tener protección sindical tiene que ver con tener derechos laborales. Por ejemplo, muchos médicos monotributistas que trabajan en empresas de ambulancias suben a las unidades móviles sin ART, o no cobran ni aguinaldo ni vacaciones.
En realidad, un monotributista percibe once sueldos al año porque si se toma vacaciones no las cobra; en el caso de las médicas que están con la licencia por maternidad dejan de percibir el salario y luego de la licencia, se encuentran con que no tienen más trabajo.
Desde la AMAP planteamos que con esta metodología los empresarios están obligando y sancionando a los médicos a que cuando se jubilen entren en el rango de la pobreza; por más que hayan tenido un sueldo adecuado que le permitía vivir más o menos bien, al jubilarse no les va a alcanzar ni para diez días del mes. Es un escenario de incertidumbre.
Un trabajador en relación de dependencia tiene paritarias, licencias, art, vacaciones pagas, sueldos anualizados y una jubilación acorde a lo trabajado que tiene, en general, relación con lo que venía gastando y puede continuar viviendo relativamente bien.
La intención es desmitificar el hecho de que el trabajador monotributista gana más que el médico que está en relación de dependencia. Si, por ejemplo, el médico en relación de dependencia gana un sueldo de alrededor de $80.000 pesos –suponiendo que tiene uno o dos trabajos- menos los descuentos correspondientes estaría cobrando $6.000 pesos menos por mes que un monotributista, pero si se contempla que además tiene vacaciones y aguinaldo, que los monotributistas no reciben, estarían cobrando $40.000 pesos más anualmente; sin embargo, lo que al parecer importa al monotributista es que está cobrando $6.000 pesos de más.
La realidad del monotributista es otra, sin contar que tenga alguna enfermedad o accidente de trabajo y que tenga que dejar de trabajar dos o tres meses, los cual no cobraría y debería restarle dos o tres sueldos al año.
Las leyes por las que nos regimos son distintas a las de cualquier sector privado de otra actividad, que no sea sindical entre ellas la leyes de Asociaciones Sindicales, de Contrato de Trabajo, de Convenio Colectivo, Riesgo Laboral y Jornada de Trabajo, que establece que nadie en la Argentina debería trabajar más de 48 horas semanales; aunque creo que los médicos siempre estamos por encima de esos valores. Todos los beneficios que tenemos como trabajadores fueron obtenidos gracias a que alguien lucho y peleo por conquistarlos; y aunque para nosotros sea algo natural, no fue siempre de esa forma y hubo gente que murió para que hoy sea así.

Acciones de la AMAP
La acción más importante en la que nos propusimos trabajar es la representación de los médicos ante los empleadores y, luego, la firma de todos los convenios colectivos de trabajo. Creo que no existe en el país ni en el mundo una entidad sindical que tenga la cantidad de convenios firmados que tenemos, exceptuando a la Asociación de Médicos Municipales que representa a una mayor cantidad de gente en este momento; y que tiene un convenio colectivo, hemos suscripto cuatro con las cámaras y nueve con diferentes empresas del sector. Además, tanto en el convenio con Osplad como con Bancarios hemos logrado incorporar a los residentes para que puedan estar en relación de dependencia y gozar de todos los beneficios al igual que los demás trabajadores.
Uno de los objetivos que hemos trazado desde los inicios es el trabajo registrado porque consideramos que es la forma de darle seguridad al trabajo de cualquier trabajador, condiciones laborales y salarios dignos.

La realidad de los residentes
No sé si hay alguna reglamentación que diga que los residentes deben sufrir como si estuviesen en el servicio militar, no permitiéndoles a veces comer ni dormir por caprichos del jefe de residentes. Es una situación agresiva y como profesionales médicos no debiéramos permitirlo.
En 2012, un grupo de médicos residentes de Córdoba se acercaron al sindicato para contarnos que estaban trabajando alrededor de 120 horas semanales por un sueldo de $5.000, es decir, trabajan aproximadamente 500 horas al mes y cobraban $10 pesos por hora. La AMAP realizó las denuncias correspondientes y logró que fueran aumentando los salarios; pero la realidad de los residentes sigue siendo pésima.
Uno de los problemas que nos preocupa es la falta de capacitación. Ya no existe un número suficiente de instructores de residentes, salvo en la capital Federal o en sectores de ciudades importantes, y no sabemos qué especialistas estamos formando. No debemos generar una mano de obra barata, sino que debemos formar especialistas que realmente sean idóneos para poder seguir la tarea de los médicos que hoy están haciendo las especialidades.

Incumbencias de las obstétricas
Además de nuestra continua lucha por los médicos residentes, el trabajo registrado, y las condiciones laborales y salarios dignos; tenemos dos temas de mayor gravedad: uno es el de la telemedicina que produce la deshumanización de la profesión médica, y el otro, el de las incumbencias médicas de las obstétricas. En este caso con un accionar totalmente político, no se trata de un modelo educativo, han logrado que en la provincia de Buenos Aires se aprobara una ley que permite que las obstétricas puedan realizar pequeñas cirugías, episiotomías, suturar, medicar para tratar las eclampsias, suscribir antihipertensivos; y hasta elaboraron un vademécum propio con todas estas drogas. A esto nadie se opuso.
Hace dos años enviamos cartas a los diputados y senadores provinciales, a la gobernadora, al ministro de Salud para alertar sobre la gravedad de la situación y no obtuvimos respuesta. Solo el Colegio de Obstétricas nos respondió, por supuesto, para contradecir nuestra posición.
Lo grave es que no se dan cuenta de lo que esto significa, y tiene que ver con algo que está pasando desde hace un tiempo, que es la banalización de la medicina. Pareciera ser que la gente no le lleva el apunte a lo que es la medicina, como si fuese una cosa de poca monta, de poca importancia; eso es lo que significa banal, es no darle importancia a algo tan esencial como lo es la medicina. Así fue que también aparecieron las últimas leyes que aprobaron diputados y senadores, como la Ley de Medicina Prepaga, que implicó que se fundieran todas las prepagas gremiales y sindicales sin fines de lucro y que favoreció a cuatro o cinco empresas grande. Otra fue la Ley de Salud Mental, cuyo único objetivo era que otros profesionales del arte de curar pudieran llegar a ser directores o jefes de servicio; eso por el momento quedó en la nada y perdieron el tiempo solo para que desaparecieran las entidades de medicina prepaga sindicales.
Hemos elevado una nota a la Legislatura para tratar lo de las incumbencias de las obstétricas; no es algo contra las profesionales pero poco a poco vemos como los colaboradores de la medicina se van apropiando de las incumbencias de los médicos. Por eso, nos pusimos en contacto con la sociedad de Obstetricia y Ginecología de Buenos Aires (Sogiba) y estamos esperando una respuesta en breve.
Finalmente, me gustaría cerrar con una frase de Ramón Carrillo de fines de la década de 1940, que dice: “los médicos deben defenderse y solo podrán defenderse cuando hagan lo que todo el mundo: unirse en un institución gremial seria y sin tendencias políticas”. A mí criterio, cada uno puede tener su orientación política pero no como sindicato. Muchas veces no han invitado a ir a la CGT y nunca quisimos porque para que podamos sentarnos a hablar, primero deben estar todos los médicos de las obras sociales en relación de dependencia; sino son empleadores nuestros que no están dignificando el trabajo del médico y que los tienen como monotributistas y en malas condiciones. Es extraño que entidades sindicales que defienden los derechos de los trabajadores no tengan a los médicos como corresponde.

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